Iniciativa Aprendizaje sin Exclusiones

Desde la década de los sesentas del siglo pasado, con los trabajos de Bourdiex y Passeron, la sociología francesa mostró de forma inequívoca que los procesos de desigualdad social tenían un claro correlato en la desigualdad educacional. En los años y décadas siguientes se investigaron con detenimiento los factores que concurrían al fenómeno y se inició un largo ciclo de políticas educativas tendientes a interrumpirlos.  Al alero de la iniciativa mundial de Educación para Todos,  la UNESCO y la UNICEF fortalecieron su cooperación con los países menos desarrollados -en África especialmente- y la banca multilateral mundial y regional incrementó los recursos destinados a  préstamos blandos para la educación.

Se gastaron miles de millones en reformas educativas, planes, programas o políticas públicas en educación, y en investigaciones diversas en todos los campos de las ciencias sociales; sin embargo, la desigualdad siguió tan campante.  Más aún, en las últimas décadas la desigualdad social se ha profundizado y si bien hay un mayor acceso de la población a las aulas, ello no ha significado mayores ni mejores oportunidades de vida para la población. 

Por el contrario, en un mundo en donde el acceso a lo que la OIT denomina "trabajo decente" es cada vez más escaso, la educación parece perder sentido y valor. Así, en los países menos desarrollados los hombres jóvenes que viven en condiciones de pobreza y marginalidad prefieren desertar y dedicarse a actividades más lucrativas, muchas veces al margen de la ley, que seguir el espejismo de la movilidad social y laboral por medio de la educación. Para las jóvenes mujeres, en cambio, la educación sigue siendo fuente de empoderamiento persona y social y tienden a permanecer más tiempo en las aulas. Para ellas, víctimas seculares del patriarcado, la educación y el acceso al trabajo -cualquier trabajo- todavía constituyen un mejoramiento. Sin embargo, tal mejoramiento no interrumpe la desigualdad social.

Contradictoriamente, las pruebas estandarizadas utilizadas para mostrar la "calidad de la educación" a escala de países y grupos de países lo que mejor han hecho ha sido mostrar los mapas de la desigualdad socioeducativa. Una prueba como PISA, por ejemplo, muestra una y otra vez que los países con mejores resultados o bien son aquéllos con menores niveles de desigualdad social, como los países nórdicos, o aquéllos que están incorporando velozmente ciencia y tecnología a sus procesos productivos, con incorporación masiva de población a dichos procesos, como ocurre con los países de Asia Pacífico.

Si bien tales pruebas estandarizadas no miden ni pueden medir la calidad de la educación tal y como la define la UNESCO, sí constituyen una buena aproximación a los logros de aprendizaje. Y muestra que los países con mayores niveles de desigualdad social son también los países con menores logros de aprendizaje. 

La Iniciativa Aprendizaje sin Exclusiones plantea que todos los niños, las niñas y los/las jóvenes pueden aprender los temas propuestos por los programas de estudios de sus países, incluyendo a los/las estudiantes provenientes de familias que viven en condiciones de pobreza y vulnerabilidad.  Y pueden aprender de tal manera, que incluso pueden responder eficazmente a pruebas estandarizadas. También plantea que ese aprendizaje eficaz, junto a la revolución tecnológica en curso -a pesar del declive del "trabajo decente"- abre una puerta al trabajo solidario en una economía digital que posibilita la autonomía, la colaboración y la justa remuneración.

Asimismo plantea que el aprendizaje sin exclusiones debe llegar a constituir una competencia profesional fundamental de los/las docentes en todos los niveles de la educación formal, en especial de los docentes de la educación primaria o básica y la secundaria o media. Empero, para adquirir tal competencia resulta indispensable que los/las docentes cambien su mirada respecto de lo que es "aprender" y de lo que es "enseñar" abandonando la interpretación tecnológica según la cual el oficio docente consiste en transmitir información (conceptos, contenidos), formar hábitos o imponer disciplina y observen en cambio que el centro de su actividad es hacer de los mundos de las ciencias, las artes, las matemáticas, el deporte, etc. mundos "a la mano" de sus estudiantes y que tal cosa no se logra transmitiendo información sino entablando conversaciones: trenzas de lenguaje y emoción en las que la emoción abre, trae y mantiene los mundos y el lenguaje llama a las distinciones especializadas constitutivas de esas ciencias, artes o saberes.  Y que la puerta para iniciar las conversaciones, es el cuerpo con actividades lectivas desarrolladas mediante juegos, coreografías, representaciones, en las que todos los/las estudiantes pueden participar con alegría. Sin exclusiones.

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